LA VOZ DE ALMERÍA

José Fernández
El consejero de Obras Públicas de la Junta de Andalucía, don Francisco Vallejo, ha reclamado la movilización de los almerienses para conseguir que el proyecto del Euromed sea una realidad en Almería. El consejero nos llama a la pelea en tono hímnico, y nos insta a luchar “para impedir que el progreso se quede sólo a cien kilómetros de Almería”. Muy épico, una vez más, el señor Vallejo, que fue el mismo -recuerden- que aseguró que el asfalto de la A-92 se hundía porque el suelo de Andalucía es muy arcilloso.
No obstante, tan encendida arenga me plantea algunas dudas que a continuación comparto con ustedes. Veamos, ¿ Por qué al almeriense se le ha de exigir un esfuerzo -pugilístico en este caso- suplementario para conseguir lo que otros obtienen sin tanto esfuerzo?
Uno creía que en la España-va-bien y en la Andalucía-sólo-hay-una bastaba con ser contribuyente modélico para optar por igual a todos los derechos y obligaciones que otorga la condición de ciudadano. Pues está visto que no, al menos para los almerienses. Además de pagar impuestos como el que más, nosotros debemos pelearnos con las distintas administraciones para que lleguen las infraestructuras. Lo que no acaba de estar demasiado claro es si el Sr. Vallejo nos insta a la insurrección popular sólo para demandarle al Gobierno central la llegada del famoso supertrén mediterráneo, o si también es partidario de la movilización por la innombrable autovía vertebradora de nuestra comunidad autónoma, entre otras notables ausencias. ¿Debemos pelearnos también por la llegada del gas Natural? Venga hombre, ¿a quién hay que ir a partirle la cara? Y es que lo peor de un llamamiento de este tipo es la asunción de inoperancia que se deduce de las propias palabras de todo un alto cargo como un consejero. Vamos a ver, don Francisco, si el sistema de conseguir las infraestructuras es la movilización popular, explíquenos, ¿para qué sirve un consejero de Obras Públicas?