TREN DEL CENTENARIO. Actos celebrados en la provincia de Almería el 14 de marzo de 1999 con motivo del Centenario del Ferrocarril  Linares – Almería.

1999 fue el año del centenario de la inauguración completa de la línea férrea de Linares a Almería y tal evento merecía una conmemoración por todo lo alto. La mejor menera de rendir un homenaje a aquellas personas que creyeron en este ferrocarril era poner en circulación un tren especial repleto de viajeros. Y así se hizo. Por razones técnicas era imposible realizar el recorrido íntegro, como antaño ocurrió, y optamos por el tramo almeriense, entre la estación de Fiñana hasta llegar a la vieja estación de Almería.

Un automotor 592 de Regionales-Renfe, engalanado para tan especial ocasión, fue el elegido para llevar a los más de 200 viajeros que hicieron el itinerario. Antes de partir, el alcalde de Fiñana descubrió una placa conmemorativa en el edificio de la estación que recordaría la efeméride, además de obsequiar a los expedicionarios con un desayuno campero.

Una parada en la estación de Gádor y, a los acordes de la banda de música, su alcalde también descubrió otra placa y regaló naranjas del Andarax para endulzar el viaje.

Finalmente, a la hora prevista, el tren entró en la estación de Almería y fue cumplimentado por las máximas autoridades de la ciudad, dejando para la posteridad la placa conmemorativa de los actos. La actuación de la banda de música y el grupo de baile “Virgen del Mar” amenizaron el refrigerio ofrecido por el Ayuntamiento de Almería en un día en el que el Tren del Centenario brilló con luz propia a pesar de la lluvia que acompañó todo el viaje.

Relato de los actos celebrados en la provincia de Almería el 14 de marzo de 1999 con motivo del Centenario del Ferrocarril  Linares – Almería

Por Antonio Aguilera Cantón

100 años y dos días después de la salida del tren inaugural hacia el viaducto del Salado para hacer realidad la unión de los dos extremos de la línea de Linares a Almería, la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Almería y sus acompañantes, hacíamos lo propio, aunque esta vez el viaje era más corto y el horario más benévolo que entonces: 7.25 h., para llegar a la estación de Fiñana sobre las 8.40 h., después de haber cruzado en la estación de Santa Fe-Alhama con el tren Estrella Sierra Nevada procedente de Madrid.
Cosa rara por esta tierra, el día amaneció cubierto de nubes que rápidamente empezaron a descargar una ligera llovizna antes de partir desde la estación de Almería, lo que no amedrentó a los viajeros, sitio que dieron más ambiente a la Jornada que nos quedaba por vivir, pues el agua que viene del cielo gusta a los almerienses.

En el viaje de ida comenzarnos a repartir los obsequios que tanto Regionales Renfe de Andalucía como Grandes Líneas nos facilitaron para la ocasión: pins, recortables del tren, pegatinas, caramelos, bolígrafos,…, con la consiguiente algarabía de los numerosos pequeños y, por qué no decirlo, también de los grandes. Casi sin darnos cuenta llegarnos a la estación de Fiñana, a 942 metros de altitud, última de la provincia de Almería y punto de partida del TREN DEL CENTENARIO como tal. Ya nos hubiera gustado hacer el viaje completo entre Linares (Baeza empalme) y Almería, pero conjugar los actos en las estaciones con la excesiva duración del mismo lo hacían inviable.

No llovía, hacía un frío intenso y el paisaje era delicioso con las cumbres de Sierra Nevada cubiertas de nieve. Y mientras llegaba el café con leche y el pan recién hecho con aceite de la almazara fiñanera que el alcalde nos prometió, la banda de música del pueblo nos amenizaba la espera con su repertorio; podíamos admirar una locomotora de vapor vivo 030 a escala y a Imagen del modelo inglés Simple que D. José Ferrer García había traído ex profeso desde Baza (Granada) para la ocasión, y disfrutar de la conversación con los amigos al tiempo que aspirar el aire purísimo de esos parajes. Antes de partir se descubrió una placa conmemorativa en el edificio de la estación, nos calentamos con el desayuno campero y nos despedimos de las gentes de Fiñana que poblaban el andén. A las l0’40 h. el tren pitó varias veces y, ya engalanado para la ocasión, iniciamos el descenso para buscar el mar.

 

La cabina de conducción tenía “overbooking”, sobre todo de críos; los pasillos eran un constante ir y venir de los viajeros; el interventor de Regionales picaba los billetes hechos para la ocasión; se conversaba animadamente, …. De pronto, cuando atravesábamos el impresionante viaducto de Santa Fe, alguien dijo: “Mirad: nos están grabando con una cámara desde un coche a toda velocidad por el antiguo puente metálico”. Enseguida, todo el tren comenzó a saludar y a jalear al intrépido reportero, que no era otro que mi buen amigo Carlos Salvador filmando el viaje íntegro.

Hicimos la entrada en la estación de Gádor. en donde nos recibió el máximo representante del pueblo y, después de su pequeño discurso institucional y el de Jesús Martínez, presidente de ASAFAL, a los acordes del himno nacional, se procedió a descubrir la placa de mármol conmemorativa en el edificio de la estación. Aplausos, tronar de cohetes, y un bullicioso andén era el espectáculo que se podía contemplar, algo, por desgracia, inusual en ese lugar.
La despedida fue dulce, pues dulces naranjas del valle del Andarax nos regalaban unas bellas gadorenses antes de subir al tren como recuerdo de nuestro paso por su pueblo. Y la lluvia arreció.

Entrábamos en la recta final y el ambiente estaba ya caldeado; el maquinista apagaba las luces en el interior de algún túnel, con el consiguiente griterío del personal, y nos disponíamos a hacer la entrada triunfal en la bellísima estación de Almería. Las 12’25 h. El andén estaba repleto de gente y nos esperaban los representantes del Ayuntamiento y Diputación Provincial, entre otras autoridades, para recibir al tren y darnos la bienvenida. Y a los sones de la banda de música se descubría la tercera placa en un lugar privilegiado del hermoso edificio de la estación para perpetua memoria del centenario.
Los discursos se convirtieron en reivindicaciones para que Almería pueda contar en el siglo XXI con unas infraestructuras ferroviarias acordes con su potencial económico, sobre todo con el tan ansiado corredor mediterráneo, y que no ocurra como en el pasado, que tuvo que esperar más de 30 años para ver llegar el camino de hierro. Y para culminar la jornada, el grupo de baile Virgen del Mar nos deleitó con su actuación en el vestíbulo, para después degustar el ágape que nos ofreció en el mismo escenario el Ayuntamiento de la capital.

Este día será inolvidable para todos los que hemos tenido la suerte de vivir este acontecimiento que solamente se vive cada 100 años. La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Almería quiere agradecer a todos los que han hecho posible esta celebración y desea que muy pronto tengamos que asistir a otro acontecimiento: la llegada del Euromed hasta esta tierra.