ASAFAL VIAJA HASTA PUERTOLLANO Y ALMADÉN

Durante el fin de semana del 22 y 23 de abril, varios compañeros y amigos de ASAFAL visitamos los alejados enclaves mineros ciudarrealeños de Puertollano y Almadén. Estos dos lugares han sido focos industriales muy importantes hasta hace relativamente poco tiempo. Ambos conservan un patrimonio industrial y arquitectónico de primer orden, además de haber destinado parte de las instalaciones en desuso a la preservación y divulgación de la cultura minera mediante la creación de sendos Museos o centros de Interpretación de la Minería.

Partiendo de Almería por carretera el sábado por la mañana, llegamos a nuestro primer destino, Manzanares, a mediodía. Allí el ingeniero e inventor José Luis Pinilla nos deleitó con su amabilidad y nos enseñó su taller, el lugar donde convierte a diario su afición en una profesión. Antes de ello, nos había acompañado en la visita por la estación de tren de Manzanares, enclave ferroviario muy importante y un lugar donde está localizado el CTC (Control de Tráfico Centralizado). Los responsables y trabajadores amablemente nos explicaron el funcionamiento de este puesto a la vanguardia en cuanto a tecnología ferroviaria se refiere.

Entrar en la nave de José Luis Pinilla y su empresa MARE- Ingeniería Alternativa es un disfrute completo para cualquier aficionado ferroviario. José Luis es todo un inventor y creador de diversos artilugios. Empezó creando vehículos para moverse por las vías muertas (aquellas antes “vivas”, en las que, por desgracia, han dejado de circular trenes) y hoy día es capaz de restaurar y fabricar ingenios movibles con casi cualquier tipo de energía, aunque tiene predilección por las locomotoras a vapor. No en vano, una de ellas, la locomotora nº 109 de la Azucarera Madrileña con un ancho de 600 mm, ocupa una parte del taller a la espera de su restauración completa. Deseamos que la podamos ver en un futuro dando tracción a un ferrocarril turístico.

Durante la visita a sus instalaciones, José Luis nos obsequió con un magnífico y refrescante piscolabis a base de jamón y un excelente queso manchego, el cual nos alivia en un día muy caluroso del mes de abril.

Tras reponer fuerzas en un céntrico mesón de Manzanares, seguimos camino hacia Puertollano, donde María José, la guía del Museo de la Minería, nos esperaba para enseñarnos en exclusiva todo el conjunto.  En este edificio, ubicado en el pozo Norte, se explica muy bien el origen fósil de la minería que se dio en la zona a lo largo de tantos años, la del carbón de Hulla, así como la evolución de la actividad extrativa. Además de todos los elementos mineros (estas minas estuvieron en explotación hasta bien entrados los años 70) en el museo podemos disfrutar de una magnífica maqueta ferroviaria de la cuenca minera a la que no le falta detalle.

Como es de esperar, hay una bajada en “jaula” a la recreación de una mina,  visita que nos permite conocer las diferentes tecnologías empleadas en la extracción del carbón a lo largo de la historia minera de esta comarca. Volvemos a salir a la calle para subirnos a las diversas locomotoras que pueblan el recinto del museo y despedimos a nuestra entrañable guía deseándole suerte en esta actividad y en otros negocios relacionados con el turismo rural con los que se gana la vida y trata de dotar de atractivo y riqueza a la zona del valle de Alcudia.

Resulta curioso también conocer cómo las comarcas mineras españolas siempre han estado conectadas. En el libro “Somontín, crónicas e historias de otros tiempo” escrito por Baldomero Oliver y editado por el IEA en  2013, se explica que en Puertollano trabajaban varias familias originarias de Somontín (Almería) desde primeros del siglo XX y que había una ruta arriera que para llegar al pueblo manchego pasaba por otro enclave minero, el de La Carolina, donde también se asentaron algunos somontineros.

Continuamos viaje hasta Almadén el sábado por la tarde y llegamos a esta alejada localidad ya de noche, con tiempo justo para dar un paseo por el centro y reponer fuerzas para el día siguiente.

Almadén es mucho más pequeño que Puertollano, pero tuvo una importancia capital en la industria minera española (y  mundial) de todos los tiempos. De ello son testigos todos los restos patrimoniales que se conservan en el pueblo y fundamentalmente, el reciente Parque Minero con el que se ha dotado a la localidad, no sin la polémica tradicional que tiene su origen en el alto coste que supuso ponerlo en marcha en el año 2006, tres años después del cierre definitivo de las explotaciones en 2003, no por falta de mineral sino por la escasez de la demanda actual y las directrices mundiales respecto a la toxicidad del mismo. Pero, además del parque Minero de reciente creación, existen en  Almadén otros grandes atractivos, uno de los cuales también visitamos antes de regresar. Nos referimos a su famosa Plaza de Toros, una de las más antiguas de España y que tiene una curiosa forma hexagonal , que tiene su origen en el patio resultado del levantamiento de seis bloques de viviendas dispuestas de ese modo.

El Parque Minero es una especie de parque temático dedicado en exclusiva a la minería y transformación del Cinabrio (sulfuro de Mercurio) en el elemento líquido denominado Mercurio. La importancia secular de este tipo de minería radica en que este mineral, el cinabrio transformado en mercurio,  se usaba para poder aglomerar el oro y la plata americana a través de un proceso físico-químico. Además ha tenido multitud de usos industriales y a nivel doméstico, se ha usado como elemento marcador de temperatura en los termómetros.

Eusebio es el guía de nuestro grupo. También nos acompaña en nuestra bajada al interior de una mina real a través del ascensor, como si fuésemos mineros. Por la disposición del pueblo  a los pies de un montículo y de las minas conocemos los diferentes niveles de explotación a lo largo del tiempo. Lo más llamativo que visitamos dentro del Pozo San Teodoro es el malacate de San Andrés, una especie de inmensa noria accionada por mulas y que tiene de particular que está situada dentro de la propia mina cuando lo normal es que se encontrara en el exterior, en un edificio que lo cobijaba llamado “baritel”.

Abandonamos la mina a bordo de un tren minero empleado para el traslado de los obreros y como lo hacía el mineral de cinabrio en su camino hacia su siguiente fase en de transformación metalúrgica. A toda velocidad volvemos a ver la cegadora luz del sol. Queda muy poco tiempo antes de ir a comer para visitar el Museo del Mercurio, donde se explica la historia detallada de este metal y todos los usos que ha tenido, además del más importante (mencionado anteriormente) como amalgamador de oro y plata.

Con una comida en otro restaurante local iniciamos el regreso y damos por concluida esta excursión primaveral de ASAFAL, con la sensación de haberse quedado un poco corta ya que la zona merece una revisión más a fondo. Hemos visitado dos enclaves que podrían servir como ejemplo o modelo a seguir por nuestra provincia, la cual goza de un patrimonio industrial similar (cuencas mineras de Filabres, Alhamilla, Sierra de Gádor, Cabrera, etc) que pueden ser un recurso alternativo o complementario al turismo costero con el que se identifica a Almería.

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Texto: Francisco Sánchez Domene

Fotografías: Alejandro de la Paz Rubira

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